Introducción al vídeo IP

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El vídeo IP está revolucionando actualmente el sector de la vigilancia por CCTV. Mediante esta tecnología, las señales de vídeo se digitalizan y secuencian a través de redes IP (protocolo de Internet), lo que permite una mayor funcionalidad y una reducción en el coste del sistema.
Vídeo analógico frente a vídeo IP. La diferencia radica en que, con las redes de vídeo IP, las cámaras analógicas se conectan a la red mediante codificadores digitales o se sustituyen con cámaras IP específicas. Una infraestructura distribuida con redes LAN y WAN inalámbricas, además de Internet, sustituye a kilómetros de pesado cable coaxial. Los VCR (grabadores de vídeo) y DVR (videograbadores digitales) también se sustituyen por NVR (videograbadores en red) o matrices de disco duro que se pueden conectar en cualquier lugar de la red para aprovechar al máximo los recursos del sistema y añadir redundancia integrada. Además, el uso de técnicas de compresión de vídeo digital simplifica la gestión de vídeo y optimiza el uso de los recursos del sistema al prevenir posibles sobrecargas en la red.   

Direcciones IP para cada cámara. Gracias a las redes de vídeo IP, todas las cámaras CCTV y los dispositivos de almacenamiento de la red tienen su propia dirección IP. Además, todas están supervisadas y gestionadas desde un centro de control. Una vez que se establece la red, la funcionalidad plug-and-play permite añadir o retirar fácilmente las unidades con IP activado.

Funcionalidad IP. Y aún hay más. El vídeo IP también permite implementar de forma sencilla la funcionalidad 'inteligente' en las cámaras, desde la detección de movimiento, hasta el Análisis Inteligente de Vídeo (IVA), que compara el vídeo en tiempo real con “reglas conocidas” para detectar actividades sospechosas o comportamientos que, de lo contrario, podrían pasar inadvertidos por el personal de seguridad encargado de los monitores.

Componentes de vigilancia basada en IP. Al igual que con los sistemas de CCTV analógicos tradicionales, existen cuatro componentes clave en un sistema de vídeo IP: captura de imagen, transmisión de imagen, almacenamiento y gestión de vídeo.